El verano cambia nuestras rutinas. Dormimos a otras horas, viajamos más, salimos con frecuencia y dedicamos más...
El verano cambia nuestras rutinas. Dormimos a otras horas, viajamos más, salimos con frecuencia y dedicamos más tiempo al descanso. Sin embargo, este cambio de ritmo también puede hacer que descuidemos algunos hábitos espirituales. A veces sentimos que nuestra fe ha disminuido, que nos cuesta concentrarnos durante la oración o que hemos perdido la constancia en la lectura del Corán. Esta sensación es más habitual de lo que parece. La fe no permanece siempre en el mismo nivel. Hay momentos en...